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Luis Barragán nació en el barrio de Santa Mónica de Guadalajara, de padre Juan José Barragán y madre Ángela Morfín y tuvo seis hermanos, tres mujeres y tres hombres. Realizó sus estudios preuniversitarios en el colegio de los jesuitas y en 1920 ingresó en la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara, donde recibió la influencia del ingeniero Agustín Basave, uno de sus maestros y fundador de la escuela.

Una parte crucial de su biografía fue el largo viaje que realizo a Europa, concretamente a España y Marruecos entre 1925 y 1926. Impresionado por la influencia musulmana, y en concreto, quedó fascinado por la presencia de tanto color y agua en la arquitectura española. Queda deslumbrado con los interiores mediterráneos, las casas diseñadas hacia dentro, con esos preciosos patios interiores, los juegos de la luz y la integración de la arquitectura con el paisaje.

En París visita la Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Moderns donde se topa con una fotografía de un jardín diseñado por Ferdinand Bac y su libro Jardines Enchantés, que junto a las casas mediterráneas que había visitado en su anterior viaje a Europa, según el propio Barragán, sería el punto de partida para sus futuros jardines.

En 1931, hizo su segundo gran viaje, esta vez a Nueva York y a París, donde conoció nada más que a Le Corbusier, Konstantin Melnikov, y Friedrich Kiesler. A su regreso, Barragán se trasladó a la Ciudad de México, donde estableció su despacho, y en el que realizo proyectos residenciales y comerciales de estilo racional y funcional.

“Le Corbusier decía que del infinito número de soluciones que existen para un edificio o cualquier problema de urbanismo o de edificación hay soluciones que expresan belleza y otras no. Hay que tratar de llegar a aquellas que expresen belleza, es decir a una arquitectura emocional, pero, por supuesto, sin descuidar en lo más mínimo la técnica ni el funcionalismo de los espacios que se van a usar”. -explicaba Barragán

Por otro lado Luis estaba muy influenciado por la arquitectura rural mexicana, la cual vivió intensamente durante su infancia, una arquitectura llena de penumbras, muros altos y paredes encaladas que lo influenciaría también en el que sería su personal estilo en el futuro. En este estilo personal destaca la combinación de la textura, el color, los materiales y los elementos naturales con el estilo de la Moderna Internacional, demostrando de esta manera que el mejor diseño es consciente de su entorno y su patrimonio.

Para Luis los hogares son como refugios, por eso en sus diseños destaca el muro macizo, con ventanales estratégicamente situados e interiores muy sobrios, iluminados a través de patios interiores. Gracias a estos ventanales y ambientes crea unos juegos de luz y de color impactantes, realizando espectaculares geometrías de color y luz, que también, aplica en su propia casa.

Barragan Foundation, Mexico City, Mexico, 1948

Casa Gilardi, Tacubaya, 1976

Las Arboledas, Mexico City, Mexico, 1962

Cuadra San Cristobal, Mexico City, Mexico, 1968

Fuente de los Amantes, Mexico City, Mexico, 1968

Torres de Satélite, Naucalpan de Juárez, 1958

“En mis jardines, en mis casas, siempre he procurado que prive el plácido murmullo del silencio, y que en mis fuentes cante el silencio.“

fuentes

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